Carta de restaurante
Un soporte de mesa en cada mesa con el enlace a la carta digital. Se limpia con un trapo y aguanta el trajín del servicio.
Pega tu enlace, elige el diseño y descárgalo como imagen (PNG o SVG) o como archivo 3D listo para imprimir: un .3mf con los dos colores ya dentro, para que el código tenga contraste real y se escanee de verdad. Gratis, sin registro.
base código y texto
🔒 100 % privado. Tu enlace, tu logo y los archivos se generan dentro de tu navegador: no se suben a ningún servidor.
Funciona con enlaces de hasta ~300 caracteres. Cuanto más largo sea el enlace, más pequeños serán los cuadraditos del código: si te avisamos de que quedan por debajo de 1,5 mm, agranda la pieza o acorta el enlace.
La carta del restaurante, tu página de reseñas de Google, tu Instagram, tu web… o los datos del wifi del local para que los clientes se conecten sin teclear nada.
Elige el estilo de los puntos, los dos colores y, si quieres, pon tu logo o un emoji en el centro. Todo se actualiza al instante en la vista previa.
Como imagen en PNG o SVG, o como archivo 3D en 3MF con los dos colores dentro. Lo abres en el programa de tu impresora y a imprimir.
Un código QR impreso en 3D no se despega, no se moja y se ve profesional encima del mostrador.
Un soporte de mesa en cada mesa con el enlace a la carta digital. Se limpia con un trapo y aguanta el trajín del servicio.
El clásico cartelito de reseñas de Google, pero en relieve y con tu nombre. Colócalo junto a la caja al cobrar.
Apartamentos turísticos, hoteles y cafeterías: el huésped escanea y el móvil se conecta solo, sin contraseñas escritas en un papel.
Bodas, ferias, congresos: un llavero con el QR del programa, del álbum de fotos compartido o de tu tarjeta de contacto.
Una placa en la pared con el QR de tu Instagram o TikTok para que te sigan mientras esperan.
Instrucciones de la lavadora del apartamento, manual de una máquina, ficha de una planta, contacto de emergencia en la puerta del garaje.
Imprimir un código QR en tres dimensiones no es lo mismo que imprimirlo en papel. El lector del móvil no ve relieve: ve contraste. Por eso, si sacas la pieza entera en un solo color, la cámara no distingue los cuadraditos oscuros de los claros y el código sencillamente no funciona, por muy bien impreso que esté. La solución es hacer la pieza en dos colores: una base clara y el código en relieve en un color oscuro (o al revés, aunque el orden clásico se lee mejor).
Ahí es donde entra el formato 3MF. El archivo STL de toda la vida guarda solo la forma: un montón de triángulos y nada más. El 3MF, en cambio, es el formato estándar de las impresoras 3D modernas y guarda dentro del propio archivo las piezas por separado y el color de cada una. Cuando abres el .3mf que descargas aquí en Bambu Studio, PrusaSlicer, Orca Slicer o Cura, aparecen ya dos piezas encajadas: la base con tu color de fondo y el código con tu color de código. Si tu impresora es multicolor, asigna cada una a un filamento automáticamente; si es de un solo color, basta con programar una pausa a la altura del relieve y cambiar la bobina.
Cada cuadradito del código se llama módulo. En una impresora FDM corriente, con una boquilla de 0,4 mm, un módulo por debajo de 1,5 mm sale con las esquinas redondeadas y los bordes emborronados, y el lector empieza a fallar. Como el número de módulos depende de cuánta información metas, un enlace largo obliga a una pieza más grande. Dos trucos que funcionan siempre: usa la dirección más corta posible (por ejemplo el enlace corto de reseñas de Google en lugar de la URL larga del perfil) y, si aun así queda apretado, sube el tamaño de la pieza con el deslizador. La herramienta te enseña en todo momento cuántos módulos tiene tu código y cuánto mide cada uno.
Con 1,2 mm de relieve vas sobrado: suficiente para que el cambio de color quede limpio y para que se note al tacto, sin disparar el tiempo de impresión. Imprime la pieza con la cara del código hacia arriba y con relleno bajo (un 10–15 % sobra), y no hace falta soporte en ninguno de los tres formatos: el soporte de mesa está diseñado como una cuña con la cara inclinada hacia arriba, precisamente para eso. Un acabado mate ayuda: el filamento brillante refleja la luz del flash y puede molestar al escanear.
Puedes poner tu logo o un emoji en el centro del código y un texto corto en relieve debajo (el nombre del negocio, «Escanea la carta», «⭐ Déjanos tu reseña»). Cuando hay algo en el centro, el generador sube automáticamente el nivel de corrección de errores del código a «alto», que es lo que permite que siga leyéndose aunque una parte quede tapada. Aun así, la recomendación de siempre: antes de imprimir veinte unidades, imprime una y escanéala con dos o tres móviles distintos.
También te damos la descarga en STL, dentro de un .zip con las dos piezas por separado y un archivo de instrucciones. Las importas las dos, las colocas en la misma posición (0,0) y asignas un material a cada una. Es más artesanal, pero el resultado es idéntico.
Es un objeto físico (un soporte, un llavero o una placa) en el que el código QR está en relieve y en un color distinto al de la base. Al tener dos colores reales, el móvil lo lee igual que si estuviera impreso en papel, pero es duradero y no se despega.
El formato STL solo guarda la forma, no los colores. El 3MF es el formato estándar de las impresoras 3D modernas y guarda dentro del propio archivo las dos piezas y sus colores, así que al abrirlo en tu programa (Bambu Studio, PrusaSlicer, Orca o Cura) ya aparece la base de un color y el código del otro.
Sí, siempre que haya contraste real entre la base y el código y que cada cuadradito del código mida al menos 1,5 mm. La herramienta te avisa en pantalla si el contraste es bajo o si los módulos quedan demasiado pequeños.
No. El código está en relieve sobre la base, así que en una impresora de un solo color puedes programar una pausa a la altura del relieve y cambiar la bobina. El archivo 3MF ya trae las dos piezas separadas para que el cambio sea automático si tu impresora es multicolor.
Un llavero suele tardar entre 30 y 50 minutos y gastar unos pocos gramos de filamento. Una placa o un soporte de mesa, entre 1 y 3 horas según el tamaño que elijas.
No. Todo el proceso ocurre dentro de tu navegador: el enlace, el logo y los archivos que descargas se generan en tu propio dispositivo y no se envían a ningún sitio.
No. Es un QR estático: el enlace va escrito dentro del propio código, no depende de ningún servicio intermedio. Funcionará mientras la dirección a la que apunta siga existiendo.
Sí. En la pestaña Wifi introduces el nombre de la red y la contraseña, y al escanear el código el móvil se conecta solo, sin teclear nada. Es lo más habitual en alojamientos turísticos y cafeterías.